Cuando se me anuncia la publicación de un librito en homenaje a Mario Ángel, y se me invita a colaborar, agarro entusiasmado la pluma y, ciñéndome a las escasas líneas que me corresponden, intento ordenar la gran cantidad de agradables imágenes que guardo de él y de su adorada Merche. Ya está, ya la tengo: le veo a él con un libro y mucha generosidad.
Abraham de Amézaga
Periodista
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