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Nuestros pasos en la vida
dejan rastros paralelos:
unos pastan buena harina,
otros se van por los cielos.
Entre el polvo del camino
no podemos olvidar
que tenemos un destino
mucho más allá del mar.
Canta y ríe en un velero
mi amigo Mario Angel,
campo verde y mar roquero
del norte vasco y gallego.
Nuestros países bendices,
bosques del Bergadán,
donde la Virgen preside
en los altos de Queralt.
Con mi saludo sincero recibas en realidad el don del Dios verdadero y el gozo de la amistad.
Antonio Bach Riú
Marzo de 2002
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