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Siendo la vida y la poesía dos realidades que implican la afirmación del mundo, de todo cuanto existe, el fervor de Marrodán (como la calificó una voz, hoy ilustre, en 1966) arguye a su vez no sólo la exaltación de la poesía, sino la de la vida. Parafraseando a otra voz ilustre, hay que decir: tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace, un vasco semejante.
Francisco Lucio
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