Mi admiración por Mario Ángel Marrodán parte de un nexo común entre ambos, la investigación. Mario es un alquimista de la palabra y la forma, penetra en el análisis psicológico y del interior del sentimiento sin desvirtuar el resultado final de la obra por la cual sufre, convirtiendo la poesía en la expresión unida al contenido de su vocabulario, como arquetipo de su exuberancia en el verbo poético; busca más allá, penetra en su interior y sueña. Marrodán es poesía, es humanidad, es el poeta en mayúsculas.
Joaquín Pujol Grau
Pintor
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